
Las olas del mar pueden alcanzar alturas superiores a la de una casa, según la fuerza del viento. Sin embargo, aunque reine la calma, afluyen a la costa dos libres como mar de fondo, que al llegar a aguas someras rompen la cresta, cayendo agua hacia delante en forma de catarata, con formación de espuma y un ruido característico: es el rompiente. Esta es tan fuerte en muchas costas, que no pueden bañarse nadie, pues las olas lo estrellarían contra las rocas. Las zonas del litoral Atlántico en Inglaterra, Francia u Portugal tienen una rompiente de este tipo.
Cuando el viento sopla desde tierra, podemos observar como se origina el oleaje: el agua se eleva, formando una sucesión de crestas seguidas de depresiones. Da la impresión de que las olas se desplazan hacia mar adentro, pero no es así; en realidad se trata de un movimiento oscilatorio, en el que las partículas de líquido describen órbitas casi circulares y vuelven a su punto de origen, como se observa en un corcho o una tabla a los que se ve subir y bajar al impulso de las olas sin cambiar de sitio.
Hola Mª Jose.
ResponderEliminarTodos tus articulos estan muy bien pero el blog es un poco inconsistente en el sentido que no veo claro la tematica del blog dada la variedad de articulos.
No se si me explico bien, un saludo